Jueves, 28 de febrero de 2019

     Una de las acciones propuestas en la primera prioridad pastoral de mi diócesis es la de fomentar el conocimiento del santo titular de la parroquia, destacando sus virtudes y la actualidad de su testimonio. Pues bien, el de mi parroquia es San José, sí ese que fue durante su vida en la tierra el tutor del Cristo histórico, y que ahora es el tutor del Cristo místico, esto es, de la Iglesia.

     Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, aniversario de la apertura del Concilio Vaticano I, siendo tiempos difíciles para la Iglesia, quiso ponerla bajo la especial protección de san José, y lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica»[1].

     León XIII expone las razones por las que debe ser considerado Patrono de la Iglesia: él es el esposo de María y padre putativo de Jesús. José, en su momento, fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia. Es, por tanto, conveniente que, lo mismo que entonces solía tutelar en todo momento a la familia de Nazaret, así proteja ahora y defienda a la Iglesia de Cristo[2].

     San Juan Pablo II, decía que este patrocinio debe ser invocado y todavía es necesario a la Iglesia no sólo como defensa contra los peligros que surgen, sino, sobre todo como aliento en su renovado empeño de evangelización en el mundo y de reevangelización en aquellos países y naciones, en los que la religión y la vida cristiana fueron florecientes y que están ahora sometidos a dura prueba[3].

     Para conocer las virtudes y que crezca en mí la devoción a aquel a quien Dios confió la custodia de sus tesoros más preciosos, he leído y pasado a formato video la exhortación apostólica Redemptoris Custos de san Juan Pablo II, sobre la figura y la misión de san José en la vida de Cristo y de la Iglesia. La he divido en siete partes y las puedes encontrar en las siguientes direcciones:

1.   El marco evangélico.

https://youtu.be/rFEXNk23xIY

     Los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó a María y se dedicó a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia

2a. El depositario del misterio de Dios.

https://youtu.be/xeQ1y9V3GNc

     Junto con María, san José se convirtió en el primer depositario del misterio escondido desde siglos en Dios

2b. El depositario del misterio de Dios.

https://youtu.be/H99HvmPtogQ

     Toda la vida, tanto privada como escondida, de Jesús ha sido confiada por Dios a la custodia de san José.

3.  El varón justo-el esposo.

https://youtu.be/is1i_fsdrws

     Despertado José del sueño, hizo como el ángel le mandó, y tomó consigo a su mujer, demostrando una disponibilidad de voluntad, semejante a la de María, en orden a lo que Dios le pedía.

4.  El trabajo expresión del amor.

https://youtu.be/Isp9b_WgoBQ

     Gracias a su banco de trabajo, de carpintero, sobre el que ejercía su profesión junto a Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la redención.

5.  El primado de la vida interior.

https://youtu.be/ZsYdkovSfTo

     De san José los evangelios sólo hablan de lo que hizo, pero en sus acciones, ocultas por el silencio, se puede descubrir un clima de profunda contemplación.

6.  Patrono de la Iglesia de nuestro tiempo.

https://youtu.be/VRQiwi90Wxo

     San José al igual que cuidó a María y se dedicó a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia.



[1] Quemadmodum Deus: l.c., p. 283

[2] Carta encíclica Quamquam pluries (15 de agosto de 1889): l.c.,pp. 177-179

[3] Exhortación apostólica postsinodal Chiristifideles laici (30 de diciembre de 1988), 34


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