S?bado, 20 de junio de 2015

“Alabado seas, mi Señor”

   Por fin llegó el día tan esperado de la publicación de la 1ª carta encíclica, en solitario, del Papa Francisco, “Laudato si´”. La esperaba como agua de mayo porque el tema, “sobre el cuidado de la casa común”, siempre me ha apasionado. De hecho, desde mis comienzos en Pastoral de la Salud he incluido estos temas como parte de la misma, como hábitos sanos a incorporar en nuestra vida cotidiana, y esto es precisamente lo que dice el Papa en el nº 211:

   “Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”.

   Me parece también interesante el resumen que ha publicado la CEE, el cual concluye con estas palabras:

   “Después de la Laudato si’, el examen de conciencia –instrumento que la Iglesia ha aconsejado para orientar la propia vida a la luz de la relación con el Señor– deberá incluir una nueva dimensión, considerando no sólo cómo se vive la comunión con Dios, con los otros y con uno mismo, sino también con todas las creaturas y la naturaleza”.

   Recuerdo que en el año 2.006, cuando yo era responsable de la Pastoral de la Salud del Arciprestazgo de san Cayetano, introduje estos temas como parte de la formación  de nuestros grupos, entonces algunos me miraban un tanto extrañados, recuerdo incluso un señor que me llamaba, con cierta ironía “la señora del agua”, espero que después de 9 años y sobre todo después de la publicación de esta maravillosa carta encíclica, todos podamos como dice el Papa en el nº 14: “colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”.

   Apenas han pasados dos días de su publicación y se han multiplicado los resúmenes, comentarios, versiones… como diría Teresa de Calcuta: “a veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Pues, ahí va mi gotita, los trabajos que realicé en 2.006, quizá las cifras han variado algo, pero el contenido esencial sigue siendo el mismo.

Pincha aquí, si quieres ver mi trabajo en power point, sobre el agua: http://1drv.ms/1L6RW8H

Pincha aquí, si quieres ver mi trabajo en power point, sobre el reciclaje: http://1drv.ms/1JZg79L

Pincha aquí, si quieres ver un archivo pdf del resumen de la CEE: http://1drv.ms/1J7BdTl