Lunes, 04 de mayo de 2015

     La CV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española nos dejó como fruto una Instrucción pastoral, en la cual lo primero que me llama la atención es el título, que a semejanza de aquel otro documento de 1.994 “La Iglesia y los pobres”, este se titula: “Iglesia, servidora de los pobres”. La diferencia es obvia, y no creo que se deba sólo a que han pasado 20 años entre la publicación de uno y otro documento, sino a la llegada de Francisco, que se autodefine en la Bula: “Misericordiae Vultus”, como: “Siervo de los siervos de Dios”. Pero no sólo en el título se ve reflejado su magisterio papal, todo el documento está recorrido por referencias a Evangelii Gadium.

     En su última parte, los obispos exponen ocho propuestas esperanzadoras desde la fe para construir espacios solidarios tanto en la sociedad como en nuestras comunidades, convencidos de que la apertura a la trascendencia puede formar una nueva mentalidad política  y económica que ayude a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social. (nº 33). Nos señalan que ante la crisis, todos deberemos asumir nuestra propia responsabilidad, pues la pobreza no es consecuencia de un fatalismo inexorable, tiene causas responsables (nº 48). Así pues, el documento nos presenta a los pobres como responsabilidad de toda la comunidad y no sólo de un “grupo especializado”. “Es necesario que la comunidad cristiana sea el verdadero sujeto eclesial de la caridad y toda ella se sienta implicada en el servicio a los pobres” (nº 54).

     Tras su lectura, si los obispos pretendían hacernos pensar, en mi caso lo han conseguido, y además de plantearme toda la cuestión social que conlleva el ser cristiano, el texto me ha hecho reflexionar sobre el trabajo que llevamos a cabo en nuestras parroquias, concebidas como compartimentos estancos. Con estas “especializaciones”, además de no poder hacer llegar siempre a tiempo el servicio a los más necesitados, y con el consiguiente cansancio de algunos miembros, (nº55) no sentimos la necesidad de recibir una formación que abarque todas las riquezas pastorales propias de una parroquia, pensando que no es necesario para la labor concreta que desempeñamos; éste puede ser uno de los motivos del gran desconocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, la cual presentan resumida magistralmente en su 3ª parte. Gracias a nuestros obispos éste puede ser un buen momento para conocerla o repasarla, e incluso si es posible compartir en grupo, pues seguro que nos puede ayudar a crecer como personas, como cristianos, y por supuesto a hacer bien el bien.

 

Si te sirve aquí puedes ver el documento completo en pdf:

http://1drv.ms/1IG7uz0

 

Aquí puedes ver un amplio resumen en power point:

http://1drv.ms/1dIbl2T

 


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